Su sobrina nieta, Ana María Boza, ha contado en ‘Nuestras cosas’, la sección de los martes de Radio Valverde – Cadena SER sobre las pequeñas historias del municipio, cuáles fueron sus méritos.
Rosa nació antes de la Guerra Civil y murió casi un siglo después. Vivió donde ahora se ubica el Ayuntamiento y nunca llegó a casarse. Regentó un pequeño bazar y gozaba de un sentido del humor maravilloso, aunque su vida se recordará siempre por dedicarla a los más desfavorecidos.
«Rosa fue una de las fundadoras de las Escuelas Vicentinas y daba clases gratuitas a los niños que tenían menos recursos»
Eran tiempos de posguerra y muchas familias sobrevivían a duras penas. Fue, entonces, cuando Rosa iluminó la suerte de todas ellas amparando a los niños en su escuela.
«Enseñó a leer a medio pueblo, porque nadie podía gastarse dinero en colegios. Ella acogía a los niños, que asistían incluso sin zapatos»
Organizó rifas, que después ‘manipulaba’ para beneficiar al más desprotegido; y visitó a enfermos, a los que surtía de medicamentos que le aportaba su hermano médico.
«A todos los enfermos les daba ánimos y les llevaba medicamentos para que no se gastaran el dinero»
A Rosa le expropiaron su casa para ampliar el Consistorio y se fue a vivir con su hermano, el abuelo de Ana María, de ahí que la conociera tan bien.
Rite tuvo un hermano y ocho hermanas, de las cuales cuatro sintieron la llamada de Dios. Ella prefirió honrarle a pie de calle.
Con la Democracia, el alcalde Américo Santos nombró su calle. Ya había fallecido, pero siempre soñó, con el humor que le caracterizaba, con este homenaje.












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