Con las uñas pintadas con los colores de la bandera de su país, ha visitado Anna Frydak, ucraniana residente en Valverde del Camino, el estudio de Radio Valverde – Cadena SER. Su situación, como la de los miles de compatriotas repartidos por el mundo, se ha convertido en una pesadilla tras el conflicto bélico originado por la invasión rusa.
En la frontera con Polonia, se encuentra su familia. En este instante, la intención de sus padres, hermanos y sobrinos es no abandonar sus hogares. «Ellos piensan que es injusto huir y dejarlo todo», explica nuestra invitada, quien informa de que su padre y su hermano están luchando en la guerra como voluntarios.
Anna tiene dificultades para comunicarse con sus familiares, debido a la mala conexión, así que sabe de la evolución de la lucha por los medios de comunicación. «La vida allí es muy mala, suena la sirena a cada rato, las familias tienen que esconderse y los hombres se quedan para defender a Ucrania».
Nuestra invitada, quien confía en la unión de su país para no retroceder ante Rusia, no conoce aún cuál es el origen de esta guerra. Le da igual; prefiere pararla lo antes posible: «Está muriendo mucha gente sin tener culpa y no podemos permitirlo. La lógica debe imperar sobre las armas».
En Valverde, vive una comunidad de unos 30 ucranianos, más unidos que nunca. Entre ellos, se encuentra Anna, quien reside desde hace cuatro años en la localidad junto a sus hijos, su suegro y su marido, quien no se plantea volver a su país para combatir. Sus vidas están lejos de esta guerra, entre valverdeños, a los que agradece el cariño mostrado.








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